ER · MMXXVI
Cali · Cartagena · Colombia

Construyendo el sistema operativo del reciclaje en Latinoamérica.

Soy Eduardo Ramírez. Llevo más de una década convencido de que lo que hoy se descarta puede convertirse en flujo de caja para empresas e industria — y de que la tecnología es lo que lo hace posible.

12+
años en economía circular
4
empresas del grupo
LATAM
visión regional
Eduardo Ramírez
Sobre mí

De Ortega al Caribe: una vida construyendo en LATAM.

Nací en Ortega, Tolima. Tengo 35 años. Soy Gestor Ambiental y Administrador de Servicios Públicos de la Universidad Distrital, e Ingeniero Ambiental de la Universidad ECCI — dos carreras estudiadas en Bogotá que, sin planearlo, terminaron siendo la base exacta de lo que hoy construyo.

Hoy vivo entre Cali y Cartagena. Cali, porque desde el Valle dirijo el grupo y operan Don Sorbo Café e Inversiones Ramírez. Cartagena, porque allí late EcoBlue Náutico y el corazón del Caribe colombiano que conecta a Colombia con el mundo.

Mi apuesta más grande es EcoBlue: la primera infraestructura tecnológica regional para predecir, valorar y comercializar residuos reciclables — porque Latinoamérica recicla tres veces menos que el promedio mundial, y esa brecha es la oportunidad. En paralelo lidero AzulBid, marketplace B2B de economía circular; Don Sorbo Café, nuestros espacios de café y bar en Cali; e Inversiones Ramírez, el holding que canaliza las decisiones del grupo.

Mis proyectos tienen sed de LATAM. Construir desde Colombia con ambición regional, digitalizar mercados informales, y entender que las decisiones de hoy sobre residuos definirán la economía de la próxima década.

"No esperamos a que el residuo aparezca. Ayudamos a predecirlo, valorarlo y monetizarlo antes."
En lo que trabajo

Cuatro proyectos, una visión.

Compañías que comparten ADN: digitalizar mercados informales y construir infraestructura para una economía más circular.

EcoBlue
EcoBlue

Reciclaje + Náutico

El sistema operativo del reciclaje en LATAM: CIRCLEX, mercado de futuros de reciclables, y el primer marketplace náutico especializado con base en Cartagena.

AzulBid
AzulBid

Marketplace circular B2B

App de subastas, venta directa y consignación de inventarios obsoletos, excedentes industriales y bienes recuperados. Libera capital y prolonga la vida útil de los activos.

Don Sorbo Café
Don Sorbo Café

Café de especialidad & bar

Marca insignia de Sorbo y Espuma. Dos sedes en Cali — Centenario (café & coworking) y Centro (café bar & eventos deportivos). Identidad caleña, calidad sin pretensiones.

Inversiones Ramírez
Inversiones Ramírez

Holding del grupo

Empresa que canaliza y administra las inversiones del grupo: participaciones en Don Sorbo Café y AzulBid, y portafolio de finca raíz.

Participaciones

Eventos, foros y conversaciones.

Espacios donde comparto la visión del grupo y conversamos sobre el futuro de la economía circular en Latinoamérica. Esta lista va creciendo.

27 May 2026Cali · 6:30 pm

PróximoJurado — Shark Tank Académico

Universidad Santiago de Cali. Evaluación de emprendimientos estudiantiles en una jornada al estilo Shark Tank.

Jurado
Notas semanales

Una nota cada semana.

Reflexiones desde la realidad del sector: economía circular, comercio digital regional y emprender desde LATAM. Con cifras, con nombres, con voz propia.

La peste del olvido ambiental.

Cuando un país firma su futuro y luego se le borran los nombres.

En Macondo, cuando llegó la peste del insomnio, lo primero que se perdió fueron los nombres de las cosas. José Arcadio Buendía empezó a marcar todo con letreros: "esto es una vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche". La gente pasaba al lado del cartel sin entenderlo. El problema ya no era saber qué hacer — era recordar que algo había que hacer.

Colombia firmó el Acuerdo de París en 2016. Firmó el Acuerdo de Escazú en 2022, el primer tratado ambiental vinculante de América Latina. Se comprometió por ley a reducir el 51% de sus emisiones para 2030. Lo hicimos parte del país. Y sin embargo, cada cuatro años, cuando llegan las elecciones, alguien tiene que volver a explicar por qué importa el agua, por qué la deforestación no es solo un problema de árboles, por qué los líderes ambientales están siendo asesinados. Como si nunca hubiéramos firmado nada. Como si la peste del olvido fuera nuestra única política de Estado.

Las dos visiones que más se debaten hoy son distintas, y eso debería ser bueno. La de Abelardo de la Espriella se llama agenda ABC — agua, biodiversidad y comunidades — y propone una minería "responsable" que genere divisas, energías renovables incluida la nuclear, y licenciamientos exprés para mover proyectos productivos. La de Iván Cepeda habla de una transición energética acelerada, prohibición del fracking, una "Inteligencia Ambiental" para detectar deforestación en tiempo real, y el cumplimiento de la meta del 51% de reducción de emisiones. Una visión organiza el ambiente alrededor de la productividad; la otra lo organiza alrededor de la transición. Cada una tiene argumentos legítimos y cada una tiene vacíos.

Y aquí está lo incómodo, porque es lo que hace que ninguna de las dos sea suficiente: en el programa principal de De la Espriella, el cambio climático no se menciona — lo notó El Espectador en su análisis comparativo. Y en el de Cepeda, a pesar de la promesa de transición acelerada, no se renuncia a la explotación de gas y petróleo offshore, incluyendo pilotos de fracking bajo "estrictas evaluaciones técnicas independientes" — lo reportó Razón Pública. Cada visión tiene su pedazo del olvido. Cada una pinta el letrero solo donde le conviene.

Mientras los políticos firman papeles y los técnicos preparan transiciones, los empresarios firmamos otra cosa: reportes ESG, créditos verdes, taxonomías de sostenibilidad, consultorías de huella de carbono. Hay un capital privado en Colombia trabajando por convertir el medio ambiente en infraestructura del futuro. Pero ese capital se mueve más rápido cuando hay reglas claras y una visión de país que no cambia con cada elección.

La pregunta no es por quién votar ¿Cuándo dejamos de esperar que el gobierno de turno se acuerde, y empezamos a pegar los letreros desde la sociedad civil y el sector productivo? En Cien años de soledad, José Arcadio Buendía colgó un cartel a la entrada del pueblo que decía: "Dios existe". Lo puso ahí porque estaba seguro de que un día lo iban a olvidar. Quizá nos toca a los empresarios pegar el nuestro, antes del 21 de junio de 2026: "Este es nuestro último año tibio. Hay que decidir hoy. Mañana ya no se acordará nadie."
Eduardo Ramírez · Director General de EcoBlue · Cali / Cartagena · 25 de mayo de 2026

La autopista del 596.

Sobre la promesa que recogió a miles y la traición que se la come desde adentro.

Son las cuatro y media de la mañana en una loma de Cali. Una mujer empuja una carreta donde el cartón se moja con el sereno y los plásticos crujen al chocarse. Hace este recorrido desde que tenía veintidós años. Hoy tiene cuarenta y siete. Las manos saben dónde está cada bolsa antes de que la luz alcance la cuadra. Ella sigue empujando porque el sistema le prometió, hace casi una década, que un día su trabajo iba a ser parte del servicio público de aseo. Que iba a dejar de ser informal. Que iba a cobrar por toneladas. Sigue empujando, y sigue esperando.

El Decreto 596 de 2016 se firmó un 11 de abril de hace casi diez años. La Corte Constitucional había obligado al Gobierno a reconocer a los recicladores de oficio como sujetos de especial protección, y el decreto fue la respuesta: un esquema operativo que reglamentaba la actividad de aprovechamiento y abría el camino para que miles de familias dejaran de mendigar por kilo y pasaran a cobrar por toneladas, dentro del servicio público. Para un sector que llevaba décadas siendo invisible, fue una victoria histórica. La fila por fin iba a avanzar.

Pero en esta autopista, como en la de Cortázar, los carros siguen detenidos y cada uno vive su propio tiempo. En el primer carro va la mujer de la loma de Cali, empujando la carreta y esperando que algún día le llegue la remuneración tarifaria que el decreto le prometió. En el segundo carro va un representante de organización que aprendió a cargar al SUI toneladas que nadie recogió, bodegas que no existen, recicladores cuyos nombres son sacados de la calle sin que ellos sepan. En el tercer carro voy yo, vas tú: el ciudadano que paga cada mes en su factura una tarifa de aseo que financia toda esta cadena, sin saber qué pagó ni a quién terminó llegándole. Tres carros, una sola autopista, y nadie mira al de al lado.

Las cifras son del tamaño de la traición. Andesco reportó que en Bogotá se han desembolsado 1,1 billones de pesos por aprovechamiento desde la entrada en vigor del decreto, sin que ese dinero se refleje en mejoras para los recicladores de oficio. La SSPD lleva años activando alertas por dobles reportes y alteraciones intencionales en el SUI. Hace dos semanas, en Boyacá, la Fiscalía judicializó a una red que se llevó 6.829 millones de pesos en dos años reportando toneladas que nunca existieron, usando nombres de habitantes de calle y recicladores que ni se enteraron. Compraron vehículos de alta gama, inmuebles. En Bogotá, mientras tanto, el 82% de los 26.159 recicladores formalizados sigue en régimen subsidiado de salud. La promesa no llegó al carro correcto.

Y esto es lo más triste: el golpe no viene del Estado que se equivocó, ni del ciudadano que paga sin saber. Viene de adentro. Viene de representantes de las propias organizaciones de recicladores que convirtieron una conquista histórica en caja personal. Cuando la traición es íntima, lo que se rompe no es solo el decreto: es la confianza pública en un movimiento que llevaba treinta años peleando por ser reconocido. Y sin esa confianza, el siguiente reciclador que toque la puerta del Estado pidiendo justicia va a encontrarse con una rendija más estrecha.

En La autopista del sur, los carros nunca llegan a París. Se vuelven comunidad en la fila, se enamoran, se alimentan, se cuidan, y cuando por fin avanzan, se dispersan sin haber llegado. La mujer de la loma de Cali todavía empuja su carreta. Todavía espera. Lo que no sabe es que, mientras ella espera, otros ya cobraron el peaje.

Para ti que vas en el tercer carro Te invito a hacer algo en los próximos cinco minutos: busca tu última factura de servicios públicos. Búscala de verdad. Identifica el valor que pagaste por aseo, y dentro de él, por aprovechamiento. Es una cifra pequeña en tu bolsillo, pero multiplicada por millones de ciudadanos es lo que mueve esta autopista entera. Mirar esa cifra es el primer paso para entender en qué carro vamos, y a quién le está llegando lo que pagamos.
Eduardo Ramírez · Director General de EcoBlue · Cali / Cartagena · 18 de mayo de 2026
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